lunes, 2 de septiembre de 2013

El amaranto (kiwicha)

5 de junio de 2010
El amaranto o kiwicha, ahora considerada una planta "diabólica" para la agricultura genética, es una planta sagrada para los incas. Pertenece a los alimentos más antiguos del mundo. Cada planta produce según los  medios de comunicación unos 12,000 granos al año y las hojas, más ricas en proteínas que la soja, contienen vitaminas A y C, y sales minerales.

Bumerang este así, devuelto por la naturaleza a la transnacional Monsanto, no sólo porque neutraliza a este predador, sino que instala en sus dominios una planta que podría alimentar a la humanidad en caso de hambre .. Soporta la Mayoría de los climas, por tanto se puede dar en las regiones secas tanto como en las zonas de Monzón y las tierras altas tropicales, y no tiene problemas ni con los insectos ni con las enfermedades con lo que nunca necesitara productos químicos.

Amaranto vs transgénicos

El amaranto, un alimento prehispánico que era usado en rituales aborígenes (Ver amaranthus), hoy es un recurso para la lucha contra la desnutrición y la pobreza. Expertos de varios países del mundo, entre ellos, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), destacan sus propiedades benéficas. Aseguran que su valor nutricional sería superior al de la leche de vaca.
A diferencia de otros granos, sus proteínas tienen un alto contenido de aminoácidos esenciales. Y cuando se combina con otros cereales, da como resultado un alimento que se acerca al ideal para consumo humano descripto por la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Por todas sus cualidades, el amaranto tiene el potencial de convertirse en uno de los principales alimentos de la humanidad en este nuevo siglo.
La doctora Cristina Añon, profesora de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP e investigadora del Conicet, explica que es “un recurso nutricional y económico que hasta el día de hoy continúa siendo un recurso natural subutilizado pese a que la Academia Nacional de Ciencias, en un esfuerzo por ampliar la base alimenticia mundial, realizó un estudio y publicó un documento titulado Plantas Tropicales Subexplotadas con Valor Económico Prometedor”.
Los componentes bioactivos del amaranto han comenzado a estudiarse en la actualidad, y se detectó su capacidad para reducir el colesterol, la presencia de compuestos polifenólicos y otros lípidos con actividad antioxidante, péptidos con potencial actividad antihipertensiva y antitumoral.
El proyecto Amaranth Future Food, subvencionado por la Unión Europea, está integrado por participantes de seis países: Argentina, México, Nicaragua, República Checa, España y Dinamarca. Su objetivo general es incrementar el uso y productividad del amaranto para realizar una contribución significativa a la seguridad alimentaria, diversificación de la agricultura y generación de ingresos.
Dentro de este marco se llevan a cabo experiencias relacionadas con mecanismos de resistencia a pestes, salinidad y sequía, control de malezas, usos industriales y aspectos funcionales en alimentos y beneficios para la salud.
También se desarrollan tareas sobre el cultivo y producción de alimentos con amaranto en cooperativas de mujeres en Nicaragua para aportar a la diversificación y generación de ingresos, y el cultivo de 18 variedades en suelos argentinos y del sur europeo para identificar los mejores genotipos que se desarrollan en los diferentes suelos.
Con el propósito de aunar esfuerzos e intercambiar experiencias, diferentes grupos que trabajan en el cultivo, la investigación y la elaboración de productos con amaranto participaron el 22 y 23 de octubre últimos de las Jornadas de Amaranto. Las actividades tuvieron lugar en nuestra ciudad.
Los beneficios nutricionales del amaranto son muy importantes tanto que ha llegado a ser alimento de astronautas. Su proteína es superior a la de otros cereales y su valor nutricional sería superior al de la leche de vaca. A su vez, el grano de amaranto no posee gluten, por lo que es un alimento apto para celíacos.

Recomendable para prevenir varias enfermedades

Recientes estudios del Instituto Politécnico Nacional (IPN) descubrieron que una gelatina con alto contenido de fibra, elaborada con base de amaranto, nopal y harina de brócoli podría prevenir el cáncer de colon.
Además se comprobó que este producto también posee propiedades anticancerígenas y con ello, ayuda a estabilizar los niveles de glucosa y grasa en la sangre, siendo un producto altamente aconsejable para enfermos diabéticos y personas con problemas de colesterol.
El amaranto contiene una fuente inagotable de proteínas de origen vegetal por lo que su uso es recomendado en dietas hiperenergéticas e hiperproteicas. Nuestro sistema óseo también se beneficia de este producto, pues el amaranto contiene calcio lo que ayuda a prevenir la osteoporosis, sobre todo en mujeres embarazadas y enfermedades postmenopáusicas.
Debido a su contenido nutritivo se recomienda incluirlo en la alimentación del niño, adolescente, adulto y anciano, para mantener un organismo sano. Además contiene fibra que superan incluso al de otros cereales comunes, altamente recomendado en pacientes con diabetes mellitus, obesidad, hipertensión arterial, estreñimiento y diverticulosis entre otros.

Su consumo en rituales paganos

En las épocas precolombinas, el grano de amaranto era concebido como uno de los alimentos básicos del Nuevo Mundo, casi tan importante como el maíz y el frijol.
Antes de la llegada de los españoles, 17 provincias eran las encargadas de enviar más de 20 mil toneladas de grano de amaranto a la antigua Tenochtitlán -hoy ciudad de México-, en honor al emperador azteca Moctezuma.
Tal era la importancia del amaranto en épocas prehispánicas que llegaba a fundirse entre los rituales aborígenes. Seguramente su consumo en estos rituales paganos espantó a los conquistadores españoles, quienes prohibieron su cultivo y su consumo. Sólo en algunos lugares de las Américas se seguió cultivando esta planta, especialmente en zonas montañosas de México y los Andes.
Los amarantos son plantas de hoja ancha, siendo de los pocos “no pastos” que producen cantidades significativas de grano de “cereal” comestible. Por esta razón, el amaranto también se conoce como “pseudocereal” para distinguirlo de los otros no pastos que producen grano. Resisten sequías, calor y plagas; y se adapta con facilidad a nuevas tierras y ambientes.

Fuente: Clajadep 

Las semillas agrícolas son la base de la soberanía de los pueblos


Por Vivi Benito para EnRedando


Las semillas agrícolas son la base de la soberanía de los pueblos. Su libre intercambio y circulación garantiza la reproducción de la diversidad y de la vida. ¿Qué pasa cuando este patrimonio colectivo de los pueblos queda en manos de empresas transnacionales?; ¿Qué pasa con el derecho a la alimentación? 
 enREDando consultó al especialista Carlos Vicente, de la organización GRAIN, quien nos ayuda a encontrar claridad sobre un tema vital y complejo.

“La naturaleza es pródiga. Despilfarra una abundancia admirable para asegurar la continuidad de la especie (…) Ella no ejerce control de calidad sobre cada una de sus semillas. En el ciclo de la vida, la que no germina servirá de alimento para otras especies. Por eso el despilfarro no significa desperdicio. La generosidad es tanta que no hay como concentrar todo en pocas manos. Diariamente se constata: una gran producción sin reparto causa hambre. El monopolio es antinatural”, observa con lucidez el brasilero Werner Fuchs.

Sin dudas los ciclos de la naturaleza, múltiples y perfectos, garantizan la reproducción de la vida y lejos están de las lógicas capitalistas de acumulación. Las comunidades originarias y pueblos campesinos del mundo consideran a la semilla como sagrada, como alimento que nutre, que da vida, por eso es considerada patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad. Privatizarla significa mercantilizar la vida, cercenar la capacidad de los pueblos de decidir sobre la producción y el consumo de los alimentos.

¿Qué significa política y ambientalmente monoplizar nuestras semillas? “Significa tener el control de nuestro sistema alimentario desde la base misma de la agricultura que son las semillas. Así pueden decidir claramente qué podemos comer y cuanto tendremos que pagar para hacerlo. Por supuesto que este control desde la base se extiende a toda la cadena y está siendo implementado de manera agresiva por el agronegocio con el consentimiento y la complicidad de los gobiernos”, señala Carlos.

Detrás de cada semilla hay gran cantidad de información, de conocimientos y saberes ancestrales. Su libre uso e intercambio es un tema vital para la humanidad que los poderes manejan a puertas cerradas. Quien tiene el dominio de las semillas, domina nada menos que la vida y la alimentación de los pueblos. La circulación e intercambio de semillas ha estado entre las prácticas más importantes de la agricultura tradicional pero se ha ido perdiendo con la industrialización de los procesos y el monopolio por parte de las transnacionales.



¿De qué se habla cuando se dice "régimen de propiedad intelectual de las semillas"? Cómo afecta esto a la agricultura campesina y familiar?

- Las formas de propiedad intelectual sobre las semillas que se han instrumentado durante los últimos 50 años han sido dos: los derechos de obtentor regulados por la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) y las patentes. Lo que se está tratando de implementar con la modificación de la Ley de Semillas es la aplicación de la norma de UPOV 91 que avanza hacia un sistema muy similar al de las patentes. Este régimen tiene múltiples impactos sobre la agricultura familiar y campesina: impone semillas provistas por el mercado corporativo, exige la compra de semillas cada año incrementando los costos de producción, ilegaliza y erosiona el uso y conocimiento de las semillas nativas y criollas, permite la apropiación de las mismas por las corporaciones y pone a los agricultores en manos de Monsanto y las demás corporaciones del agronegocio al poder estas llegar a controlar las semillas y la producción en cualquier predio para garantizar que no estén usando "sus semillas".



Fuente original del artículo: EnRedando
http://stopsoja.blogspot.com.es/
Otro artículo sobre las consecuencias de la privatización de las semillas en la India:
El devastador impacto de las semillas de Monsanto en India


domingo, 25 de agosto de 2013

...Sin título


Mercadona elimina más de 1800 productos españoles

Mercadona elimina mas de 1800 productos españoles por otros extranjeros de baja calidad

Mercadona elimina mas de 1800 productos españoles por otros extranjeros de baja calidad con la marca Hacendado. Importa el aceite de oliva de Marruecos, compra las naranjas en Argentina, las calabazas en Panamá, la leche en Francia y Portugal y la chufa en países africanos.
Nos quejamos de que España está en crisis, pero no nos damos cuenta de que comprando en los establecimientos de este súper empresario sin escrúpulos llamado Juan Roig estamos alimentando a la bestia y fomentando la destrucción del tejido empresarial español.
Naranjas de Argentina, aceite de Marruecos
Como podéis comprobar en la imagen, Mercadona, a pesar de ser una empresa “netamente” española y valenciana, no tiene ningún problema en saltarse a los agricultores de su tierra e importa directamente las naranjas de Argentina durante todo el año, saltándose la temporada de naranjas valencianas.
Además, el aceite de oliva Hacendado, de muy baja calidad, lo envasa Sovena, una compañía ubicada en Portugal cuyo principal accionista es Roberto Centeno, casado con una hija del señor Roig. Este mismo Roberto Centeno ha comprado miles de hectáreas de olivares en Marruecos para Roig, que se preocupa mucho por el futuro de España y se atreve a opinar de cómo hacer las cosas públicamente, pero no se corta un pelo a la hora de llevarse la producción del aceite a Marruecos y su envasado a Portugal.
Una parte del aceite se importa desde Túnez. La consecuencia es una evidente reducción de calidad para ofrecer precios bajos. Tal y como ocurre con el pescado o con la progresiva eliminación de la charcutería tradicional de corte al momento para dejarla sólo en una charcutería de paquete con un menor coste en todos los sentidos. Lo mismo pasa con la fruta, que se vende a granel y es de mucha peor calidad. Otro tanto ocurre con los cereales, fabricados en Francia.
Calabazas de Panamá
Mercadona tampoco le hace ascos a importar calabazas de Panamá, pero tal vez el caso más paradójico se da en la sección de pescadería. En Vigo, el primer puerto de Europa por volumen de pescado descargado y que gestiona casi la mitad de la pesca en España, el pescado que se ofrece en los supermercados Mercadona no es fresco y, desde luego, no es gallego. En su mayoría se trata de pescado congelado procedente de África o América del Sur. Lo mismo pasa con los mejillones y las almejas, que en su mayoría son importados desde Chile, Francia o Marruecos.
Leche francesa y portuguesa
Mercadona es la cadena con mayor importación de leche extranjera (sobre todo francesa y portuguesa) y la envasa como si fuera española. Se trata, pues, de una materia prima que entra en España a muy bajo precio y que Mercadona utiliza en sus puntos de venta como producto reclamo, a poco más de 50 céntimos el cartón, cuando la realidad es que los costes de producción de la leche y toda la cadena transformadora superan ampliamente ese precio. Esa venta por debajo del coste real obliga a las empresas que compran la leche en España a pagar menos en origen si quieren competir con las marcas blancas. Se trata, pues, de una competencia desleal que obliga a cerrar las empresas que no entran por el aro. De hecho, en Galicia, Mercadona veta en sus supermercados marcas gallegas como Río y Larsa.
Chufa Africana
Lo mismo sucede con la chufa de la Denominación de Origen de Valencia, con los turrones de las Denominaciones de Origen de Xixona y Alacant o con un producto tan básico como el arroz. No estamos hablando de cualquier producto. Hablamos de productos estrella de la región de la que Mercadona es originaria. Todo producto con Denominación de Origen y que puede “obligar” a pagar más a los productores es eliminado de los estantes para así permitir la entrada de productos extranjeros más baratos.
El caso de la chufa es muy representativo, ya que Mercadona vendía entre el 40 y 50% de toda la horchata que se vende en España, con lo que la eliminación de la chufa valenciana de los estantes supone una condena a muerte para los pequeños productores. De esta forma, se trae chufa africana a bajo coste, cuya calidad no tiene nada ver con la chufa valenciana.
 Vistoenlaweb.org
patatasisrael